miércoles, 5 de octubre de 2011

Lunes 3 de Octubre, llegada y primer día de vuelo

Hoy arribamos al aeródromo de Saintes-Thénac (Lat. 45°42’N , Long.0°38’W) luego de un corto viaje por la ruta A10 de Francia, llevando a cuestas el carro del planeador Salto propiedad de Thierry. El campo está ubicado sur de la ciudad, no muy lejos  de la villa de Cognag (para los que estén interesados en saborear las bebidas locales, unos 15 km. al este).
Cuando llegábamos, los instructores estaban terminando de armar el MDM-1 Fox propiedad de la Federación Francesa de Vuelo a Vela (F.F.V.V), por lo que luego de los saludos de ocasión, no perdimos tiempo y comenzamos a hacer lo mismo con el Salto.
Aquí la camaradería está presente en todo momento, tal como estamos nosotros acostumbrados en nuestros clubes. A pesar que me puedo manejar razonablemente bien con el idioma, cuando de instrucciones precisas se trata las palabras específicas para describir las distintas posiciones del planeador o maniobras acrobáticas (en francés, voltige) no son siempre enseñadas en nuestras escuelas de lengua, por lo que los instructores hacen el esfuerzo que agradeceré infinitamente.
No soy el único piloto extranjero: junto conmigo se encuentra una persona de “L’Ile de la Réunion” (pequeño país frente a las costas de Madagascar). Él está aquí para comenzar sus primeros pasos en la acrobacia, por lo que para cada uno de sus vuelos hay mucho briefing y debriefing al costado del DG1000.
Antes de comenzar la actividad, Daniel Perciaux, Presidente de la comisión de Voltige de la FFVV dirigió el briefing del día, dándonos todas las indicaciones pertinentes a la operación de los planeadores y dentro del aeródromo.
Volviendo a lo que tal vez les interese, estamos usando un DG1000 para los pilotos que tienen que readaptarse a la acrobacia, y el Fox para los que están entrenados y que van a competir la semana próxima. El DG1000 es una máquina hermosa. Lo único que vi molesto es que cada vez que cambia alguno de los tripulantes, se deben ajustar los pesos de la cola, maniobra que toma un par de minutos al tener que verificar una tabla y cargar las pesas correspondientes.
Pasaron algunos pilotos revisando sus maniobras y readaptándose a la máquina, hasta que finalmente llegó el momento: primer vuelo en el Fox. En primer lugar, tuve que volar con Daniel D’evillers dado que el peso máximo de los tripulantes es de 165 kg (yo aporto ya unos 88 kg, y el otro instructor aportaba los suficientes para exceder el límite).
La primera sensación fue extraña aunque previsible: ya en el carreteo podía sentirse la respuesta de los alerones y la profundidad al aplicarlos. Sólo una ligera presión para hacerlo reaccionar, pero sin presentar síntomas de un planeador ‘nervioso’. Misma reacción con el timón de dirección. A 90 km/h despegó dulcemente y de ahí tomamos 120km/h para el ascenso con el Robin DR400 como remolcador.
El remolque a mil trescientos metros me sirvió para reconocer (aunque sólo de reojo porque tenía que tenerlos principalmente en el avión, creo que por mi nerviosismo del primer vuelo) y para hacer la lista pre-acro al pasar por los mil. Corté el remolque e hice unos virajes para reconocer mejor la respuesta del planeador, avisando mientras tanto por radio que íbamos a comenzar la actividad. A continuación, si puedo recordar la secuencia (hicimos unos cambios a la lista que habíamos preparado durante el vuelo), todo se desarrolló así: Alinearse con el box acrobático, línea descendente de 45°, looping, medio ocho cubano,  medio ocho cubano reverso, humpty-bump, línea ascendente de 45°, viraje para descansar unos segundos y realinearnos con el box, línea descendiente, hammer-head, hammer-head hecha por el instructor, otra, línea ascendente 45°, viraje para reacomodarnos, línea descendente 45°, tonel, otro tonel, viraje acro (60°) y circuito para aterrizaje.
Permítanme decir que todo pasó en sólo unos 3 minutos, y si cuentan las maniobras hechas en el tiempo que menciono, todo pasa muy rápido. A 220 km/h se recorre el box de 1000 metros en sólo  16 segundos, y dentro de ellos hay que meter 3 maniobras en cada dirección.  A pesar que estoy manteniendo entrenamiento acro con los planeadores del club, esto ha sido muchísimo más exigente, aunque a la vez tremendamente gratificante. El planeador hace exactamente lo que uno le ordena (no lo que uno quiere ordenarle, hay diferencia…) y tiene márgenes más que holgados para realizar acrobacia avanzada (VNE 282km/h, +7/-5G en biplaza). No realicé las maniobras muy bien, tema creo que entendible dado que era mi primer contacto con ‘la bestia’ (excusas, excusas, …).
Una media hora de descanso antes de realizar un segundo vuelo, que pude realizar algo más relajado pero con mala visibilidad debido a bruma que entró y sol sobre el horizonte, lo que no me ayudó a mejorar la performance del vuelo anterior (más excusas…). Problemas para marcar correctamente las líneas verticales (ascendentes y descendentes) y falta de coordinación en la hammer-head fueron los temas recurrentes. Los toneles resultaron algo menos violentos en el uso de pedales y mejor alineados con el eje (nuestro Puchacz exige pedalear como con una bicicleta vieja, pero el Fox hace todo con apenas rozarlos).
El día terminó guardando los planeadores ya en la puesta del sol y disfrutando de una cena magnífica preparada por la gente del club (Pato a la parrilla con puré de papas y plato de quesos como postre). Auto al hotel y a dormir.

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